No hay mejor manera de volver de vacaciones que ver que más de 10.000 personas se han tomado un ratito de su tiempo en entrar en mi blog.

En primer lugar gracias por este mes. Son muchas las muestras de cariño recibidas, muchos los comentarios especialmente por privado, palabras de ánimo y felicitaciones por el blog. Yo sigo aún sorprendida por la acogida y agradecida a cada persona que me ha visitado.

Os pido disculpas porque he estado unos días desconectada, pero me fui de vacaciones y no soy de las que le guste anunciar que deja la casa vacía. Me aparté unos días a un lugar de esos a los que no necesitas ni llevarte el móvil porque aún permanecen sin cobertura. ¡Descanso, descanso y más descanso! Aunque la lluvia tampoco permitía mucho más.

¿Sabéis? Mientras muchos de vosotros dudáis si ir a Punta Cana o a la Riviera Maya, o si hacer un crucero o por el contrario preferís una escapada en avión para disfrutar de las vacaciones, yo debo convencerme para encontrar la tranquilidad que me anime a hacer las maletas y me arranque de mi casa a no muchos kilómetros.

Mi situación actual y especialmente el miedo a que una recaída me coja a más de dos horas del hospital de Tarragona dónde ya conocen mi caso tan especial y complicado, hace que me replantee mil veces ir a cualquier sitio. Me asaltan mil dudas sobre ¿qué pasaría si recaigo y el hospital al que me llevan no ha tenido antes un caso de SHUa?, ¿Cuánto tardarían en aprobarme de nuevo el medicamento que ya no me administran y que me costó un mes y una recaída para que me lo concedieran? ¿Cuánto tardarían en suministrármelo? ¿Merece la pena asumir ese riesgo?

Al final la cabeza se lo cuestiona todo y pienso qué afortunados los que no tenéis que hacer una lista de pros y contras para organizar unas vacaciones que se supone no deberían traer un quebradero de cabeza mayor que elegir destino, lugar de alojamiento o incluso, para los más previsivos y comilones, prever rincones donde degustar lo más sabroso de la zona. Qué buenos tiempos aquellos en los que a mí tampoco me preocupaba nada más e ignoraba las dificultades a las que otras personas con circunstancias especiales se enfrentan.

Os soy sincera y os voy a reconocer que sí, descansar he descansado, pero ¿disfrutar? Eso ya es otro cantar. Ha sido la primera vez desde mi debut que me alejo un poco de mi casa y os voy a reconocer que me he sentido muy intranquila, insegura, fuera de lugar, nerviosa, inquieta, preocupada … Y no ha sido culpa ni de la compañía, ni del entorno, ni nada de mi alrededor. Soy yo y mis nuevas circunstancias a las que creía adaptada las que me han hecho sentir así.

¿Es normal ir de vacaciones y pensar continuamente que te gustaría estar más cerca de tu hospital de referencia? Ya no digo de cualquiera.

Espero que esta inseguridad se aplaque con el tiempo y el hecho de permanecer estable durante un largo período me vuelva a permitir alejar mis miedos y disfrutar de unas vacaciones como la mayoría de vosotros, con mis limitaciones físicas sí, pero con la tranquilidad mental que uno necesita para regocijarse con la familia de un lugar especial.

Esta vez no ha sido el caso, pero espero no falten ocasiones hasta conseguir esa calma que todo el mundo se merece pero que pocos se plantean.