Rescato otro fragmento sobre mi pequeño:

¡¡¡Es tan predecible!!! Como cada mañana desde mi cama oigo su sonrisa picarona como el que planea una gran travesura. La puerta de mi habitación se abre. Papá ya no está en la cama a estas horas así que levanta la colcha y se introduce sutilmente para hacerme cosquillas. Le respondo con una carcajada de sorpresa y a través de la tenue luz veo como su cara se llena con la más grande y bonita de sus sonrisas. Así jugamos durante un rato cada mañana para desperezarnos. Ajeno a mis miedos y a mis pensamientos concluye con muchos besos por toda mi cara y un ¡te quiero mami!.

No hay sonido que refleje mayor placer de mi cuerpo que el suspiro entre sueños que me provoca cada mañana mi gamberro madrugador cuando se mete travieso en mi cama y me abraza. Me encantan esas caricias de sus suaves mofletes con mi cara. Me impulsan a tirarme sobre él y morderlos.

Despavorido sale de la cama a por su desayuno gritando contundente: «¡A POR ELLOS MIS VALIENTES CON LA ESPADA EN LOS DIENTES!» Mientras enfila el pasillo hacia la cocina. Así iniciamos nuestro día.

¡¡¡Buenos días!!!! Disfrutad cada palabra, cada beso y cada sonrisa que os dediquen como si fuera la última, veréis como la vida se vuelve más intensa.