En esta vida una va aprendiendo que las puertas a las que no llame uno mismo no se abrirán .. Y aún así … En algunas te hinchas de golpear y ni la mirilla se remueve para mirarte a través de ella. En otras el portazo en mi preciosa cara con todo su efecto secundario de «cara de luna» viene casi insofacto.

Ya es difícil sentirse «raro», pero más frustrante es convertirte en invisible para aquellos que no te quieren ver…

… Pero sonrisa destellante, carita de «perrito pachón» y retomando viaje a por la siguiente… En alguna ranura veré a través un hilito de luz de alguien que se asome curioso.

Un buen y apreciado amigo, además de persona sabia según mi criterio, me dijo anoche que la esperanza es el camino del caminante, así que yo tengo senda para rato.